El pesto, una salsa espesa que no requiere cocción, se hace tradicionalmente con albahaca, piñones y queso parmesano, pero resulta también deliciosa con otras hierbas y verduras.
Pesto de albahaca
Lave y escuna 2 manojos de albahaca; bátalas con 1/3 de taza de piñones tostados, 2 dientes de ajo majados y 1/3 de taza de parmesano rallado hasta que quede bien picado. Añada 1/3 de laza de aceite de oliva en hilillo y siga batiendo hasta que se mezcle bien. Salpimiente
Pesto de perejil
Lave y escurra 2 manojos de perejil sin tallo; bátalo con 2 cucharadas de zumo de limón. 1 diente de ajo y 1/2 taza de almendras tostadas sin piel hasta que quede bien picado. Añada 1/3 de aceite de oliva refinado en hilillo y siga batiendo hasta mezclarlo bien.
Pesto de matacandil
Lave y escuna las hojas de 2 manojos de matacandil; bátalas en la batidora con 1-2 dientes de ajo, 1/2 taza de nueces de macada mia tostadas y 1/2 de parmesano o pecorino rallados, hasta que quede picado. Vierta en hilillo 1/2 taza de aceite de oliva virgen hasta que quede espeso y cremoso. Sazone.
Pesto de cilantro
Quite las raicillas a 2 manojos de cilantro y deje el tallo. Lave y escurra bien y póngalos en la batidora con 2 dientes de ajo majados, 1/2 de taza de nueces de macada mía tostados y 1 cucharadita de guindilla picada; bátalo bien. Vierta en hilillo fino 1/3 de taza de aceite de oliva hasta que se mezcle bien. Sazone.
Pesto de tomates secos
Ponga en agua hirviendo 1 taza de tomates secos para ablandarlos; escúrralos bien. Bátalos bien en la batidora con 1 diente de ajo majado, 1/4 de taza de nueces y otro tanto de parmesano. Vierta en hilillo fino 1/3 de taza de aceite de oliva hasta que se mezcle bien. Sazone.
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